Virus T-Abyss

El Virus T-Abyss es una variante marina del infame Virus-T. Fue desarrollado por la FBC (Comisión Federal contra el Bioterrorismo) al combinar el virus de Umbrella con el material genético del Virus “The Abyss”. En medio acuático, T-Abyss es lo suficientemente poderoso como para crear toda una nueva gama de Armas Bio-Orgánicas, sobrepasando uno de los mayores defectos del Virus-T original, logrando inducir mutaciones extraordinarias en criaturas marinas y permitir la adaptación de otras especies a medios acuosos.

Durante algún tiempo, un equipo de científicos pertenecientes al laboratorio oceanográfico de la Universidad de Montpellier llevó a cabo una investigación al fondo del océano en la Fosa de Kermadec, utilizando un submarino a control remoto. A 9000 metros de profundidad, una nueva especie de pez abisal fue descubierta. Esta criatura poseía, en adición a la habitual tolerancia a la enorme presión, un grado de movilidad y agresividad nunca antes documentado a esas profundidades.

Un equipo de la FBC establecido en el crucero Queen Zenobia se encargó de estudiar este nuevo descubrimiento. Dedujeron que sus rasgos únicos no eran propios de la biología de un pez, sino causados por una infección viral. Tras extraer el virus, lo nombraron “The Abyss”, en honor al terror inducido por los abismos inconmensurables. “The Abyss Virus” tiene la capacidad de convertir las reservas de grasa y agua en el cuerpo de su anfitrión (en este caso, peces abisales adaptados a un ambiente extremo) para convertirlos en nuevas estructuras óseas y musculares de alta densidad. De inmediato se comenzó a investigar su aplicación en la industria armamentística.

abyss

Con el mapa genético de “The Abyss” casi completo, el Consorcio Farmacéutico Global propuso combinarlo con el Virus-T creado por la Corporación Umbrella para hacer al nuevo agente viral más fácil de manejar y experimentar. Así nació T-Abyss. El nuevo virus recombinante, que utilizaba el ADN de organismos acuáticos como base, creaba Armas Bio-Orgánicas con una facilidad nunca antes vista. Sin embargo, las mutaciones ocurrían tan rápido que la estructura celular del huésped colapsaba. El problema fue resuelto al manipular el ritmo a que se expandía la infección; a cambio, más de la mitad de la masa sólida del cuerpo, incluyendo músculos y huesos, se licuarían durante la transformación. El cuerpo del organismo final se volvería extremadamente maleable, permitiéndole atacar desde lugares inesperados.

Algunos espécimenes mostraron la habilidad de solidificar parte de su materia óseo, ganando apéndices afilados o corazas protectoras. A los humanos infectados se les dio el nombre-código “Ooze“. Dichas criaturas solo podían retener su forma humanoide con mucho esfuerzo, perdiendo todo rasgo distintivo de quienes fueron antes de la transformación. También se probó el virus en varias criaturas marinas, desatando todo tipo de resultados.

T-Abyss probó ser lo suficientemente efectivo como para mejorar organismos ya infectados con el Virus-T. Si una muestra concentrada del virus en estado líquido se liberara en el océano, contaminaría toda el agua del mundo en muy poco tiempo, comenzando con las bacterias y provocando una reacción en cadena que afectaría a todas las formas de vida marinas. Se decidió que virus sería inútil como producto comerciable hasta que una vacuna fuera desarrollada.

En 2004, ocho muestras de T-Abyss fueron proporcionadas al grupo terrorista Il Veltro por el comandante de la FBC Morgan Lansdale, con el objetivo de llevar a cabo una ataque bioterrorista a gran escala en la ciudad artificial de Terragrigia. Un equipo de investigación registraría el avance y propagación del virus, usando los datos para perfeccionar la vacuna. Tras la destrucción de la ciudad, el virus continuó siendo estudiado en el laboratorio secreto a bordo del Queen Zenobia.

En 2005, una vacuna 100% efectiva fue creada. Después de que la información fue enviada a Lansdale, aisló el Queen Zenobia y liberó a las Armas Bio-Orgánicas de su cámaras de éxtasis, acabando con todo el equipo de investigación. Los agentes Chris Redfield y Jill Valentine de la Alianza para la Evaluación de la Seguridad Frente al Bioterrorismo (B.S.A.A.) neutralizaron exitosamente al T-Abyss, evitando que contaminara el océano. Al mismo tiempo, Raymond Vester recuperó una muestra del virus para una organización desconocida.

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