Xenomorph

El Xenomorfo, mejor conocido como El Alien, es una criatura extraterrestre altamente agresiva con la única meta de propagar su especie y la destrucción total de cualquier otra forma de vida que represente una amenaza para ellos. Como las abejas u hormigas, son eusociales, es decir que su sociedad está compuesta por castas, una reproductora y otra obrera: la Reina matriarca de la colonia y los zánganos, este último grupo abarca también diversas subespecies especializadas de clase guerrera.

Aunque son conocidos por su reluciente exoesqueleto oscuro y sangre ácida, su ciclo vital es el verdadero atractivo. La matriarca del grupo es la única con la capacidad de reproducirse, generando incontables huevos u Ovomorphs, los cuales llevan en su interior un ectoparásito independiente llamado Facehugger. Cuando el Ovomorph detecta algún organismo en las cercanías libera al Facehugger, quien busca de inmediato a la presa y la deja inconsciente usando un químico paralizante. En humanos, implanta un embrión en su interior de forma oral.

El ciclo del Xenomorfo

Mientras el embrión se adapta al interior del huésped, el abrazacaras mantiene al humano con vida, suministrándole oxígeno. La sangre ácida de la criatura cumple la función de un eficiente mecanismo de defensa, pues resulta imposible retirarlo con métodos quirúrgicos, y en caso de querer retirarlo por la fuerza, puede optar por simplemente asfixiar a su anfitrión. Luego de unas horas, el parásito se desprende y muere. En el interior del huésped, ahora consciente, el embrión asimila materia orgánica para formar su nuevo cuerpo.

Luego de un tiempo, la criatura emerge de forma violenta de las entrañas de su anfitrión, matándolo al instante. Gracias a una característica que los investigadores han llamado ADN Reflex, la nueva entidad hereda ciertas características biológicas de la especie donde se incubó que le permiten adaptarse a cualquier entorno. Pasadas unas horas, muda su exoesqueleto para alcanzar su forma adulta. El zángano busca más presas que ofrecer a los Ovomorphs y generar más súbditos para la reina hasta que su especie sea la única dominante.

Los zánganos son depredadores de emboscada solitarios. Su apariencia cambia en función del huésped donde se incubaron y la gran mayoría de espécimenes documentados han surgido de un anfitrión humano. Están cubiertos por un resistente exoesqueleto de silicatos que les otorga una interesante apariencia biomecánica de coloración oscura. Su cráneo tiene una forma alargada distintiva y el frente carece de facciones salvo por unas poderosas mandíbulas equipadas con dientes metálicos.

El caparazón sobre la cabeza indica su grado de madurez, los más jóvenes poseen un domo traslúcido, mientras los guerreros lo han perdido para dejar al descubierto una serie de hendiduras a lo largo del cráneo. Su fuerza física y velocidad es superiores a la de cualquier humano, además cuentan con otros mecanismos de defensa como una larga cola segmentada terminada en un pincho, garras, sangre ácida y su característico segundo par de mandíbulas que pueden extender a gran velocidad para dar el golpe de gracia.

Los Xenomorfos no necesitan respirar o alimentarse y pueden sobrevivir en casi cualquier entorno o temperatura, incluso el vacío del espacio. Su sangre presurizada funciona como una batería recargable que les proporciona la energía suficiente para operar hasta por 500 años. Sus sentidos van más allá de la comprensión humana y se especula que pueden ver en espectro infrarrojo, así como sentir las más débiles vibraciones a su alrededor o usar feromonas para comunicarse. Son muy inteligentes, asimilando nuevos conocimientos en poco tiempo.

El origen de las criaturas sigue siendo un misterio y se han generado múltiples hipótesis al respecto. La más aceptada postula que son una especie de arma biológica espacial diseñada por una civilización altamente avanzada. El primer contacto ocurrió en 2122 en un lejano planetoide desierto llamado posteriormente LV-426 por la Corporación Weyland-Yutani. La nave de carga Nostromo identificó una señal desconocida que guió a la tripulación hasta ese lugar, donde descubrieron los restos de una nave alienígena con miles de Ovomorphs en su interior.

Necronom IV (1976) por H.R. Giger

La apariencia del Alien original fue diseñada por el artista suizo H.R. Giger basado en su litografía de 1976 intitulada “Necronom IV”. Su trabajo surrealista impactó a Dan O’Bannon y Ridley Scott, quienes lo contrataron para crear una nueva criatura que fuera completamente original. En 1979 se estrenó Alien: el Octavo Pasajero, hito de la ciencia ficción y el horror espacial. La criatura fue elogiada por la comunidad y se ha convertido en un ícono atemporal de la ciencia ficción.

Giger quería que la criatura fuera vagamente humana, pero cubierta por una armadura que la protegiera de todas las fuerzas externas. Decretó que no tuviera ojos para hacerla más atemorizante y le otorgó su segundo juego de mandíbulas. Construyó una figura de tamaño natural que sirvió de base para el traje usado en la cinta por Bolaji Badejo. El monstruo ha sufrido adaptaciones con el tiempo, pero el diseño básico ha permanecido idéntico.

Alien: Isolation

El atractivo principal de Alien: Isolation es la nueva versión de la criatura titular. En 2137, la nave de salvamento Anesidora encuentra el registro de vuelo del Nostromo. Siguiendo su trayectoria con la esperanza de recuperar la nave extraviada, reciben una señal de auxilio desconocida que los guia hasta un planetoide desolado, posteriormente llamado LV-426. En la superficie descubren una antigua nave alienígena con múltiples Ovomorphs en su interior, además de los restos de un equipo de investigación anterior.

El capitán Marlow desactiva el dispositivo que emite la señal para apropiarse del descubrimiento, pero su esposa Catherine es atacada por un Facehugger, forzando a la desconcertada tripulación a abortar la misión y dirigirse al puerto más cercano, Sevastopol. A pesar de que la estación está siendo desmantelada y del obvio riesgo biológico que representa el parásito desconocido, el jefe de seguridad les permite atracar a cambio del registro de vuelo del Nostromo, sobre el cual existe una jugosa recompensa por parte de Weyland-Yutani.

Catherine Foster es ingresada a la plataforma médica, mientras interrogan a la tripulación del Anesidora. Los médicos no tienen idea de como lidiar con la criatura hasta que es demasiado tarde y un revientapechos surge del cuerpo de Foster. El Xenomorfo comienza a cazar a los habitantes uno a uno, llevándolos  al punto más bajo de Sevastopol donde comienza la creación de un nido y mediante eggmorphing, convierte los tejidos de sus infortunadas víctimas en Ovomorphs para comenzar la infestación.

En pocos días nacen más zánganos que expanden y vigilan el nido, mientras el espécimen original patrulla los corredores abandonados en busca de más presas. Los rumores sobre las desapariciones comienzan a correr, a pesar de los intentos por mantenerlo confidencial, se sabe que abordo existe una criatura alienígena mortal. Los mariscales pierden la credibilidad de la población y son forzados a declarar ley marcial en Sevastopol, provocando una rebelión. En medio del caos, cada humano está por su cuenta.

Weyland-Yutani despacha un pequeño equipo de rescate para recuperar la caja negra, entre sus integrantes se encuentra Amanda Ripley, pero al enterarse de la existencia de la criatura, también compran Sevastopol y la ponen en cuarentena hasta que logren capturarla. Desconociendo la situación dentro del lugar, el equipo ingresa no sin problemas. De primera mano aprenden sobre las capacidades del monstruo y en más de una ocasión escapan por poco de sus garras. Los datos que buscaban están corruptos, así que su nueva prioridad es salir con vida del lugar.

Forman una alianza con los mariscales restantes para poner en marcha un plan que acabe con el monstruo. Ripley debe guiarlo hasta un módulo de emergencia en los laboratorios Gemini Systems; una vez dentro, el módulo puede cerrarse y separarse de la estación. El plan tiene sus contratiempos, pero es un éxito y la criatura es expulsada de Sevastopol. El módulo entra en la atmósfera de KG-348 y se desintegra por completo. Los sobrevivientes se creen a salvo, pero no podrían estar más equivocados…

El zángano que aparece en el juego está basado exclusivamente en el modelo original de Giger. Los creadores deseaban crear un juego que retomara la atmósfera escalofriante de la primera película, dejando a un lado la acción de la secuela. La criatura conserva su apariencia bio-orgánica, pero se han pulido varios detalles de su anatomía para tratar de hacerla más funcional en un entorno real; sus patas tienen una estructura digitígrada para eliminar la concepción de ser “un sujeto dentro de un traje”.

Es el único enemigo que realmente importa pues siempre está presente, ya sea acechando en los corredores o arrastrándose en los conductos sobre tu cabeza, a tal grado que en un principio disparar un arma significa la muerte. Hace lo que se le antoja y no está limitado a seguir patrones establecidos. Es una amenaza real, no una esponja de balas ni un jefe final con mucha salud. El alien es inteligente e impredecible, casi parece una criatura viva, de una forma que nunca antes se había visto en un juego.

Uno contra uno

Durante Alien: Isolation, salvo contadas excepciones, el comportamiento del alien es dinámico e impredecible. Luego de la muerte de Axel, el monstruo es liberado y puede aparecer en cualquier momento de la partida. Ciertas acciones del jugador, como correr o permanecer activo en un área por mucho tiempo harán que acuda a investigar. Sus apariciones aumentan conforme avanza la historia. Una vez que se encuentre en la zona, comienza a cazar a cualquier humano en las cercanías y tiene especial preferencia por la protagonista.

Es imposible matarlo con nuestras armas y si te atrapa es una muerte instantánea. Para sobrevivir a un encuentro con él se pueden usar distracciones o los diversos escondites ubicados en Sevastopol para evitar que nos detecte y cumplir nuestro objetivo. Una bengala o el emisor de sonido hacen que la criatura acuda a investigar; también se pueden lanzar contra un grupo de humanos hostiles para que el alien se encargue de ellos. Pero la criatura aprende con la repetición y no es conveniente usar las mismas herramientas o escondites regularmente.

El lanzallamas es el mejor recurso en su contra, pues luego de recibir dos o tres ráfagas huirá del lugar. Más adelante aprende que el fuego hace daño y basta con apuntarle para que se detenga unos momentos. No conviene abusar del arma ya que la criatura se vuelve más paciente y puede simplemente guardar la distancia hasta que te quedes sin combustible. Un molotov o la bomba casera también hacen que se retire, pero debes calcular el lanzamiento de forma precisa, ya que la explosión puede herirte si los arrojas demasiado cerca.

Un disparo de la escopeta o del arma magnética hacen que se detenga por unos segundos, pero la mayoría de las veces solo vamos a retrasar nuestra muerte debido a su pobre cadencia de tiro; además, su sangre ácida puede salpicar y reducir tu salud al instante. La criatura no siente temor a lo desconocido, considera Sevastopol como su territorio. Se ha adaptado a usar puertas automáticas o escaleras sin dificultades; también ignora a completamente a los sintéticos en todo momento, circunstancia que es bien correspondida por las máquinas.

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